Cuando el rock francés se deforma con sonidos de la Tierra
Existe un trío francés que está llamando fuertemente la atención en los sótanos musicales de Europa. Se llaman Gondhawa y vienen de Angers, una ciudad del oeste de Francia que es famosa por sus castillos medievales, pero que hoy alberga un laboratorio sónico alucinante.
La banda está integrada por Idriss Besselièvre (voz y guitarras), Paul Adamczuk (bajo y teclados) y Clément Pineau (batería y percusión). Juntos acaban de lanzar su nuevo álbum, TÄKOMĀ, un disco muy reseñado en el mundillo de los blogs especializados debido a su maravillosa rareza.
Una anécdota y un idioma inventado
Lo más divertido de Gondhawa es su obsesión por la ciencia ficción francesa. Se aburrieron de cantar en inglés o francés, así que inventaron su propio idioma: el Gondhawii. Según los músicos, es una lengua "nacida en los albores del tiempo". No busques traducciones en Google; la idea de Idriss es que uses la voz como un instrumento puramente rítmico para entrar en una especie de trance.
Para grabar este álbum, los músicos se encerraron a experimentar con lo que Idriss (guitarra y voz), que no es ningún músico de conservatorio oriental, se compró: un sanxian (un instrumento tradicional de cuerdas mongol) y un kamele n'goni (un arpa de cazadores de África occidental) y aprendió a tocarlos de oído para este disco. El resultado es una música explosiva, llena de escalas exóticas, grooves orientales y explosiones psicodélicas.
Podés ver la demoledora energía que despliegan en vivo en esta gran presentación:
El detrás de escena de los sonidos
El viaje de Gondhawa es un gran ejemplo de cómo funciona la cultura contemporánea. Bourdieu usa el concepto de Campo para explicar que el arte es un territorio en disputa. Por un lado, está el mercado comercial que busca canciones idénticas y rentables; por el otro, están bandas como esta, que juegan en los márgenes buscando el aplauso del público melómano que valora la experimentación.
Para lograr este sonido, el trío tuvo que acumular mucho Capital Cultural (es decir, tiempo de estudio, viajes y oído clínico) para entender ritmos de África o Asia sin caer en una copia barata. Como decía García Canclini, vivimos en una constante hibridación cultural. Gondhawa toma herramientas de todo el mundo y las desarma con la prepotencia del rock pesado.
El Sentido Social del Sonido: ¿Cómo viaja la música por el mapa?
¿Alguna vez te preguntaste por qué nos gusta la música que nos gusta? Solemos pensar que es una elección íntima, libre y casi espiritual. Sin embargo, Pierre Bourdieu nos invita a ver que el gusto es, en realidad, una forma de distinción. Para él, nuestras preferencias están moldeadas por el 'habitus': una especie de brújula social que interiorizamos y que nos inclina a elegir aquello que nuestro entorno y educación nos han enseñado a valorar. El gusto clasifica, y al clasificar, nos clasifica a nosotros mismos dentro de la "estructura" social.
Para desarmar esto, viajemos un momento a Angers, una ciudad del oeste de Francia. De allí son Gondhawa, un power trío integrado por Idriss Besselièvre (voz y guitarras), Paul Adamczuk (bajo) y Clément Pineau (batería). Su último disco, TÄKOMĀ, fue rescatado del absoluto underground europeo por el mundillo de los blogs de nicho.
La lupa técnica
Para entender qué está pasando adentro de las canciones de Gondhawa hay que pedirle ayuda a los que saben. El famoso etnomusicólogo Bruno Nettl explicaba que la música occidental tradicional nos "domesticó" el oído para movernos dentro de un sistema rígido de 12 notas (los casilleros típicos de una guitarra o un piano). Pero los chicos de Gondhawa patean ese tablero usando dos conceptos que rompen esa estructura:
Las escalas microtonales
Consiste en meterse en los "huecos" que hay entre nota y nota. Imaginate que entre el Do y el Do sostenido de un piano, que para nosotros es la distancia más corta posible, existe todo un universo de sonidos intermedios (los cuartos de tono). Tal como detalla el etnomusicólogo Peter Manuel en sus estudios sobre música del Mediterráneo y Oriente Medio, estas frecuencias son la norma en tradiciones no occidentales. Los Gondhawa usan guitarras modificadas (con trastes extra añadidos a mano) para tocar esas frecuencias "prohibidas". Por eso el disco suena tan misterioso, como si las notas se "estiraran" o estuvieran desafinadas para nuestro oído educado en Occidente.
Este video nos da una idea visual y auditiva de cómo se altera una guitarra común para lograr este efecto microtonal:
La música modal
En la "radio comercial", la música es predominantemente tonal: hay un acorde que es el "centro de gravedad" (la tónica), otros que generan tensión y uno que resuelve para dar alivio. En cambio, la música modal no busca esa resolución constante. El semiólogo de la música Jean-Jacques Nattiez señala que ciertas estructuras musicales no occidentales operan bajo lógicas de repetición donde el sentido no es el "progreso" de la melodía, sino la inmersión. La banda se planta en una sola escala y gira de forma cíclica. En TÄKOMĀ, la batería abandona el típico ritmo cuadrado del rock para sumergirse en estas polirritmias hipnóticas. Como diría Nattiez, es música que no avanza hacia un "final feliz" o un desenlace; te encierra en un estado de trance continuo.
Anteojos sociológicos para entrar al sótano: Las tres llaves de Bourdieu
¿Cómo explicamos sociológicamente este cruce de sonidos orientales en el rock francés? Ya que estamos con los franceses, Bourdieu nos ofrece tres herramientas teóricas fundamentales para entender las intenciones detrás de la música de Gondhawa:
El Campo de Producción Restringida: Bourdieu divide el arte en dos grandes ligas. Por un lado, la música comercial masiva. Por el otro, el subcampo de producción restringida, donde los artistas no buscan vender millones, sino obtener el reconocimiento de sus pares y de un público selecto (los melómanos). Gondhawa juega conscientemente en este segundo terreno.
El Capital Cultural: Para componer TÄKOMĀ, los Gondhawa tuvieron que acumular un capital cultural específico: no solo saber tocar sus instrumentos, sino entrenar el oído para descifrar lógicas musicales que no pertenecen a la tradición occidental.
La Estrategia de Distinción: El consumo cultural es una forma de diferenciarse. Al incorporar instrumentos raros africanos y cantar en un idioma inventado, la banda genera un efecto de "distinción". El mensaje implícito para el oyente es: "Esto no es el pop de la radio, esto es arte complejo para oídos entrenados". Esto demuestra que el gusto refinado o "raro" también funciona como una marca de posición social.
En este sentido, la música es uno de los elementos más reveladores que existen. Al elegir una obra o un instrumento, no estamos haciendo una elección aislada; estamos mostrando nuestra "mochila" de conocimientos y educación (capital cultural), así como qué tan liberados estamos de las urgencias económicas del día a día para dedicarnos a placeres "puros". Así, nuestra música nos "enclasa" o nos ubica automáticamente frente a los ojos de los demás.
Si tomamos algunos estudios de Bourdieu sobre la música (para Francia a mediados de siglo XX: "La Distinción"), nos dice que nuestra "mochila" educativa y nuestra posición social actúan como una brújula que nos inclina hacia ciertos sonidos. Él dividió los gustos en ese contexto en tres grandes universos:
- El Gusto Legítimo (Alta Cultura): este nivel pertenece a quienes poseen un alto "capital escolar" o académico. Se trata de obras complejas que exigen una mirada estética "pura" y educada para ser apreciadas en su totalidad: El clavecín bien temperado de Johann Sebastian Bach.
- El gusto "Medio": es el terreno de las clases medias o de la burguesía que busca ascender socialmente. Aquí encontramos obras que son famosas o "menores" dentro de las grandes artes, pero que se consumen con una intención de seriedad cultural, por ejemplo: Rapsodia en blue de George Gershwin.
- El gusto "Popular": la música que las clases populares eligen por su capacidad de emocionar o por ser "ligera". A menudo son obras que han sido devaluadas por su excesiva difusión, convirtiéndose en algo común. Por ejemplo: El bello Danubio azul de Johann Strauss.
La moraleja sociológica: El laboratorio vs. La historia popular
Acá es donde el concepto de hibridación cultural requiere una distinción fundamental. Gondhawa toma herramientas de todo el mundo y las licúa en un formato rock. Es una hibridación deliberada, rápida, de laboratorio, ejecutada por un grupo específico de músicos urbanos en un momento histórico de hiperconectividad digital.
Si miramos nuestra propia realidad local, en el Litoral, la música que nos define (como el chamamé o la cumbia santafesina) también es el resultado de una profunda hibridación, pero sus tiempos y productores son radicalmente distintos:
- Tiempos históricos: No nacieron en un año de experimentación en un estudio. Son procesos seculares, de larga duración, donde los sonidos se decantaron a lo largo de generaciones.
- Productores colectivos: No son la obra de un trío de autores individuales buscando innovar. Son construcciones colectivas y anónimas donde se cruzaron los habitus (las costumbres internalizadas) de los pueblos originarios guaraníes, la rítmica y los instrumentos de los inmigrantes europeos (el acordeón, la polca), y más tarde, la influencia de los ritmos tropicales americanos.
- El sentido social: Mientras que el grupo francés se hibrida para distinguirse en un nicho de vanguardia, la música popular litoraleña se hibridó para integrarse, para construir una identidad común frente al desarraigo, la inmigración y el trabajo rural.